Acostumbrado a un tipo de vida propio de las élites, no aprueba ni a los amigos, ni al hermano rasta, ni la comida, ni la forma de vestir de Kesley. James extiende periódicos para sentarse en el autobús, compra los alimentos más caros y exclusivos del supermercado, pide taxis cada día y humilla a Kelsey con sus comentarios impertinentes.
A pesar de las continuas peleas, de las ironías fuera de tono del inglés y de los cortes exasperados de Kelsey, la convivencia les forzará a establecer pactos y, poco a poco, el abismo que hay entre ellos se irá estrechando. Hasta que una noche, con unas copas de más y ante la sorpresa de Kelsey, James la besará con la excusa del muérdago navideño.
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Esta historia no hizo más que hacerme reir. Y hablo en serio. Cuando leí el sinopsis, antes de si quiera pensar en leer el primer capitulo, pensé: "Oh, vaya... Es la típica historia, del típico personaje antipatico, con la típica protagonista normal". Pero no. Simplemente, James, es otra cosa. Esta historia es el claro ejemplo de que la esencia de los personajes y el escritor puede cambiar todo, a pesar de una tematica un poco cliché. Sé que con lo que voy a decir y lo que he dicho hace parecer que estoy excluyendo a la protagonista, ¡pero es que él era tan pero tan él, que hacía entretenida a la historia! (a mi parecer). Era tan obsesivo, quisquilloso y ordenado, hasta el punto de resultar gracioso. Juro que me hizo reir como loca. Y con respecto al final, me quedé con ganas de leer más, y no porque haya sido un final malo, sino porque amé tanto la esencia de la historia, que sentí una nostalgia inmensa en el final... Los personajes estarán en mi corazón para siempre. Y la recomiendo mucho, mucho, ¡mucho!
Pues aquí una pequeña presentación de la singular personalidad de James.
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